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Primera Carta a los Jóvenes
He estado en la antesala para recibir la pena de muerte en la prisión de San Quintín durante más de veintiún años. Tengo la esperanza de que este breve mensaje provoque en ustedes reflexiones que los hagan cambiar. A lo largo y ancho de Norteamérica, una gran cantidad de jóvenes, mujeres y hombres, como ustedes, se pasan la vida vegetando en los pasillos de los reformatorios y reclusorios. Se construyen cada día más cárceles para confinar a la generación a la que pertenecen una vez que lleguen a la edad adulta. La pregunta que les hago es la siguiente: ¿podrán ustedes contar con la suficiente motivación para poner en duda las expectativas negativas que tantas personas poseen respecto de ustedes? Aquellos entre ustedes que han sido lo suficientemente afortunados para recuperar su libertad, les sugiero preparen una agenda que les permita sobrevivir con dignidad fuera de los muros de la prisión. Aprendan sobre la tecnología de cómputo, la política y las ciencias. Por otra parte, si entre ustedes hay quien tenga que purgar una larga condena, les sugiero luchen por educarse y disciplinar su mente. Si tienen la oportunidad de acceder a una biblioteca, lean cuanto libro importante llegue a sus manos. Esfuércense por auto educarse respecto a la historia, el universo de las religiones, las matemáticas, el inglés, la filosofía y la cultura a la que pertenecen. |
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